Si bien la Unión Nacional de Empleados bancarios UNEB, se define como un sindicato clasista, democrático y progresista, cuya misión fundamental está centrada en la defensa de los intereses de los trabajadores financieros, su labor desborda estas tareas netamente gremiales y reivindicativas de un sector laboral especifico.
Un primer paso en esta dirección ha sido el intentar integrar a todos los trabajadores del sector financiero en una sola organización, que no solo sea interlocutora de los patrones, sino que a nombre de sus agremiados hable de frente al conjunto de la sociedad colombiana sobre las implicaciones que las dinámicas del capital financiero sobre la vida de cada uno de los ciudadanos y ciudadanas.
Para tal cometido, desde el seno de la Federación Nacional de Sindicatos Bancarios Colombianos Fenasibancol, se sigue trabajando para que las demás organizaciones sindicales bancarias y del resto del sector financiero, así como a los trabajadores no sindicalizados, se organicen en un solo y poderoso sindicato que desde la orilla de los empleados exprese con clara voz, no solo los reclamos estamentales, sino propuestas de un sector financiero que sirva al país y a un proyecto de desarrollo más equitativo y justo.
Pero un sindicato que quiere hablar al país debe entonces ampliar su radio de acción. Por ello, la UNEB, ha sobrepasado los límites de su base social para articular sus demandas y propuestas a las de los demás sectores en los que se aglutinan los trabajadores colombianos y desde los cuales libran sus luchas.
Un primer escenario para alcanzar el objetivo de integrar luchas y propuestas lo es la Central Unitaria de Trabajadores CUT, la mayor central obrera del país y de la cual la UNEB es filial desde el mismo momento de su creación en 1985.
Y esta tarea unitaria ha sido integral. La participación en la construcción de identidades entre los trabajadores de las más diversas ramas de la actividad económica nacional, se ha realizado tanto en las tareas de movilización y protesta orientadas por la Cut, como en la intervención de los debates que animan su rica vida interna, así como en los procesos eleccionarios que dotan periódicamente a la Central Unitaria de sus instancias de dirección nacionales y departamentales.
De esta experiencia la UNEB, como otras organizaciones sindicales colombianas, han extraído la vital enseñanza que no hay ninguna pelea de tipo gremial reivindicativo, y no importa en qué sector económico se dé, que no se deba convertir en una lucha política.
Esta conclusión determinó que en 1997, la organización sindical, junto con organizaciones de mujeres, jóvenes, campesinos, afro descendientes, indígenas, académicos, ambientalistas y un sinfín de otras organizaciones sociales populares, confluyeran en la constitución del Frente Social y Político.
Este Movimiento, que en un primer ejercicio electoral llevaría al Senado de la República al ex magistrado de la Corte Constitucional, Carlos Gaviria Díaz, y a la Cámara de Representantes a los sindicalistas Alexander López Maya y Wilson Borja Díaz, sería vital para la futura unidad de los sectores de izquierda, progresistas y democráticos de Colombia en una sola organización partidaria. La candidatura presidencial en 2002, de Luís Eduardo Garzón, a nombre del Frente Social y Político, sería el punto de entronque para que otros movimientos sentaran las bases de lo que más tarde sería el Polo Democrático Independiente y que en 2006, con la llegada de otras vertientes de la izquierda nacional reunidas en Alternativa Democrática, dieran vida al Partido Polo Democrático Alternativo. El logro siguiente sería que con el nombre de Carlos Gaviria Díaz, en las elecciones presidenciales de 2006, un partido que reúne en su seno a inmensos sectores ajenos al bipartidismo tradicional, haya podido alcanzar un alto respaldo popular que lo proyecta como alternativa de gobierno y poder en Colombia.
De la participación en estos dos espacios, Frente Social y Político y Polo Democrático Alternativo, han quedado varias enseñanzas: La primera, que una organización social no es un sujeto pasivo expectante frente a los debates políticos y a la espera de lo que definan las fuerzas políticas que en muchas ocasiones las han instrumentalizado.
La segunda, que las organizaciones sociales tienen mucho que decir y proponer para que el debate político se enriquezca y para que los partidos, que en el pasado construyeron sus plataformas sin contar con ellas, comprendan que en un mundo tan diverso y plural, pensar el futuro en recintos cerrados ya no es posible.
Este proceso de proyectar a los bancarios y bancarias más allá de su labor cotidiana al interior de los bancos, buscando convertirlos en protagonistas de primera línea en la definición del futuro de la sociedad, es dable gracias a una estructura de la UNEB, diseminada a lo largo y ancho del país, a través de 41 seccionales en las siguientes ciudades:
Arauca, Aguachica, Armenia, Apartadó, Barbosa, Barrancabermeja, Barranquilla, Bogotá, Bucaramanga, Buenaventura, Buga, Cali, Cartagena, Cúcuta, La Dorada, Duitama, Espinal, Florencia, Fusagasugá, Girardot, Ibagué, Itagüí, Manizales, Medellín, Montería, Neiva, Ocaña, Pasto, Pereira, Popayán, Palmira, Ríonegro, San Andrés Islas, San Gil, Santa marta, Sincelejo, Socorro, Tunja, Valledupar, Villavicencio y Zipaquirá.
A través de las cuales se atienden los afiliados de los bancos Bbva, Citibank, BanColombia, Popular, Santander, Bogotá, HSBC, GNB Sudameris, BCSC, Seguros Cóndor y el Fondo de Pensiones y Cesantías ING, brindándoles servicios de consultorio jurídico y asesoría legal frente a las instituciones con las que se encuentran vinculados; así como la programación de jornadas de integración deportiva y recreativas.


Desde hace ya varias semanas viene flotando en el ambiente de la opinión pública nacional, alimentada por los medios de comunicación, la idea de que el Ejercito de Liberación Nacional (ELN) esta pronto a iniciar conversaciones con el Gobierno Nacional, que ya están listas las comisiones negociadoras de las partes y, que incluso, hay una agenda con posibles temas a discutirse. Es posible que algunos de esos rumores sean ciertos, pero cualquier cosa que se diga antes de que formalmente se oficialicen los diálogos, son simples especulaciones.
Lo más fresco que tenemos en materia de información directa es el saludo que Nicolás Rodríguez Bautista, comandante del ELN, presentó a través de un video, al reciente Congreso Nacional para la Paz. Allí hay un conjunto de enunciados que señalan cual es la postura del ELN frente a un posible proceso de Paz y que camino se seguiría en tal caso.
La expresión, “el pueblo habla, el pueblo manda", con que Nicolás Rodríguez inicia su intervención en el video, es absolutamente determinante de la postura del ELN en relación con el modelo de negociación, que realizaría la organización, en un posible escenario de dialogo. Para la organización, la participación de la sociedad civil es determinante y esta está unida a la posibilidad de que la paz se construya desde las regiones, con las comunidades y a través de procesos democráticos que mandaten los cambios y transformaciones que deben producirse; de ahí que retome la idea de un Movimiento Nacional por la Paz que conduzca a una Convención Nacional y se plantee como mecanismo de refrendación una Asamblea Nacional Constituyente.
Tres elementos serian importantes resaltar de la intervención del comandante del ELN en el camino hacia la paz con esta organización:
1. Contrario a otros procesos lo que busca el ELN es mediar como actor armado en un proceso de paz donde la vocería central la tendría la sociedad en su conjunto. Es esto lo que se desprende de la afirmación hecha por la organización al señalar que “El ELN le ha dicho al país que está dispuesto a sentarse en la mesa de diálogos con el gobierno, a buscar un ambiente propicio y caminos ciertos, para que se exprese y materialice por parte de las mayorías, la gran agenda recogida en los mandatos de años de luchas populares y sociales, que es lo más auténtico del sentir de las mayorías”. Lo que significaría que la agenda del ELN no sería otra que la mandatada por las comunidades en los distintos eventos nacionales realizados en los últimos años: El ELN ha asumido el mandato de la paz como un objetivo estratégico.
Si el anterior planteamiento en un primer momento pareciera difícil, la propuesta del ELN ayuda a irlo resolviendo pues crea los mecanismos para que todas esas demandas confluyan en un espacio común, que es lo que constituye el segundo aspecto a resaltar
2. El ELN retoma la idea de la Convención Nacional como un espacio en el que se expresan todas las fuerzas sociales y políticas con sus respectivas propuestas y construyen en colectivo un Mandato Nacional de Paz, según lo señalan al afirmar “Hemos propuesto la importancia de una Convención Nacional, como mecanismo democrático de encuentro y participación popular y democrática, donde las mayorías se expresen”. La idea del ELN de aumentar la capacidad de interlocución y participación de la sociedad civil se centraría en los esfuerzos que pudieran hacerse para que la Convención Nacional produjera un acuerdo político de transformaciones económicas, sociales y políticas que condujera a la dignificación de la vida de los colombianos.
3. Ese Acuerdo Político resultante de la Convención Nacional debe terminar refrendándose en una Asamblea Nacional Constituyente, según lo afirman al señalar: “…igual hemos planteado que una constituyente refrende las grandes decisiones salidas de un verdadero proceso democrático popular y social”. Y esto implica, en la actual coyuntura, que más allá de si hay una mesa paralela con el ELN, si se utiliza como mecanismo de refrendación de los acuerdos, como lo viene reclamando las FARC-EP, una constituyente, ambos procesos se encontrarían en ese único escenario. De ahí se deriva que el ELN y el Gobierno nacional, deben acelerar los procesos de acercamiento y la definición de una “agenda operativa”, realista y concreta, que satisfaga las partes y se inserten en las dinámicas sociales e institucionales que se adelantan.
De manera simultánea, el mensaje del ELN al Congreso Nacional para la PAZ, plantea la necesidad de construir un proceso de unidad política “…que aglutine a las organizaciones populares y sociales, los partidos y otras agrupaciones…”, con la idea que “Ha llegado la hora de superar ese andar de cada organización partido o grupo por su lado”. A través de este planteamiento, construido desde los imaginarios del sacerdote Camilo Torres Restrepo, el ELN convoca a los sectores políticos a retomar la idea del Frente Unido de manera que, en torno al discurso de la paz, se constituyan en una frente de confluencia política capaz de convertirse en alternativa de poder.
Es posible que en las próximas semanas el país se vea alegremente sorprendido con el anuncio de inicio de un proceso de conversaciones con el ELN; por ahora, lo único que se tiene es este conjunto de idea sueltas y el compromiso hecho por Nicolás Rodríguez Bautista de estar dispuestos a todo por alcanzar la PAZ.


